2.6.15

Entre broma y broma la verdad se asoma...

Tras la sangre coagulada, entre las encías de mis conocidos, por las astilladas críticas, de palabras sedimentadas en la garganta, esculpidas como lanzas, comentarios guardados de apoco.
Brotando los colmillos por las comisuras de los labios, hambrientos y cansados de tanta guardia se aglutinan las intenciones mundanas de los que nunca etiquete - por el posible miedo a ser nombrada, guarde silencio.-
Con los ojos sobresaltados ante la impactante duda, si su saliva volcánica incendia sin pasividad alguna un amor académico, que es lo que esconden sobre lo que a momentos es el hijo más grande que hecho, en base al sueño por el que he luchado.
Entre la rapiña y el roñar de los huesos se quiebran las estructuras, ratifican mi baja tolerancia y mi nula confianza a los que blasfemaron su tener pleno conocimiento de algo más que lo pisan todos los días.

Así fue como corrí del poblado de hienas que tan fastidiada me tenía, y ahora con varios años y descansa regreso al matadero. 

30.5.15

Vació

Es extraño lo que la pérdida produce en las personas,  desde eliminar vivaces pensamiento como el faltar a una clase o desinhibir otros como declararte a la persona que te agrada; hoy mientras la planificación de fin de curso empezaba nos enteramos de lo que se supone seria la próxima semana, la diminuta voz de irresponsabilidad que me envuelve cada que finaliza aun asunto académico y su propuesta -faltar toda para semana siguiente-  se desintegro entre la neblina de confusión, a todos nos causo el mismo sopor, como cuando la quincena de "influencia" nos cortó el fin del semestre,  -cuando en esos años una maestra pudiente revelo su falta de pericia para pronunciar una enfermedad-, creo iré si la decidía y el presupuesto no cortan mi camino.

16.5.15

Cuando soñé con dormir

Quería antes que nada poder dormir, mi cuerpo deseoso por llegar a la cama cobijarme tomar la primera almohada y empezar con ese frágil, adormilado respirar, pero las actividades no me lo permitían, insulte todos los afanes que se acrecentaban de acuerdo a las obligaciones que le debía rendir a la sociedad con la que me comprometí.

Al finalizar de redactar, mi mente pretende que con el simple cuerpo pesado, me hundiré entre el colchón y las frías sabanas para poder dormir. El problema es que a mis ojos lo les apetece cerrarse.