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27.7.15

llévame

Oh adorada existencia difumíname ahora que no siento nada... para que nadie llore por mí.
En este mismo momento en el que no sufro por nada y una sonrisa se dibuja en mi rostro, desaparéceme.
Mientras percibo el fluir del aire, el sol me entibia la piel y la sensación nocturna aun cobija mi ser, deja que me funda entre la tierra y gusanos.
Hoy que el tormento de preguntarme sobre mi actualidad sobrepaso las montañas de almohadones de mi habitación.

Deja a mi barco encallar en cualquier manantial de ideas, para deshacerme entre las infinitas partículas del universo.


25.7.15

Sociedad, no te odio…

Tengo conciencia de que varios días de mi existencia he escupido la frase “odio a la gente”, pero considerando a cada persona como única, admiro en cierta parte la esencia única de lo poco que puede brillar en la individualidad. Todos amamos algo en nuestra vida, sea pasado, futuro o presente, por la efímera alegría que nos proporcionó; alimento el deseo que cada uno de los participantes en el universo nos conforma e instintivamente volteo, observo y me maravillo por las ligeras acciones, decisiones que cada día me asombra tanto.

Solo odio la intolerancia, mediocridad, furia, estupidez y cosas negativas que por ende te rodean.
 

3.7.15

¿Se han sentado a ver la lluvia?

   Las gotas son tan únicas como nosotros, la vida al final es un compendio de decisiones que según fueron tomadas nos llevaran cual corriente a un resultado no tan trágico pero si esperado de acuerdo al nivel de raciocinio que desarrollemos con el tiempo. Apenas el mes pasado me hablo una persona importante en mi vida, las bodas son comunes en personas de esta edad, o eso supongo ya que la fiebre de embarazos e invitaciones de nupcias inunda mi bandeja de correo.
   La parte preponderante es que llamo, personalmente para solicitar que mi cuerpo representante de mi existencia en este plano no asista a la reunión que se pronostica sufrirá de los calores de primavera del 2016, para cortar con una frase que tiempo atrás rompería todos los esquemas de comportamiento: “no creo casarme si te veo ese día”.

   Pero hoy mientras el caudal vierte a poco el agua restante del monzón, la indiferencia conquisto mi ser para responder con un “¿y tu eres?”… Me pregunto si al final del camino llegare a un río, laguna o mar, y pagare por el pecado de olvidar algo que para uno fue tan especial. 



19.3.13

Esperanza muerta


Entre la inmensidad de las calles frías, obscuras, húmedas, faltas del calor humano, aunando el pútrido aroma a muerto con la carne infectada, sobre la lechosa pus saliendo a borbotones de carne con las mordidas de los posibles cadáveres, el aroma a flores contaminadas con ceniza de cigarro mojada, con el sabor amargo de la hiel rozando los labios y voces de agonía al vació  vive ella; esa pequeña que a falta de amor, está en búsqueda constante de lo que le negaron.
Los adoquines de los parques son testigos implacables de su obstinación y las suelas de los zapatos víctimas directas de la apatía de unos padres sin conciencia.  Su compañía más directa son las ratas que por el alba la pretenden como almuerzo, sin rumbo fijo vagabundeando por los rincones más repulsivos de la ciudad, con una rodilla zafada a consecuencia de un frívolo humano que se divirtió intentándola atropellar,  sin una oreja, ropa deshilachada y el cabello enmarañado, la tez pálida en reflejo del sentimiento que día a día la rodea.
 Se le ve a Esperanza apagada deambulando entre las sobras, con la misión de escudriñar cada uno de los recovecos del mundo en búsqueda de lo que su nombre le asigno e inconscientemente sus padres la maldijeron. Conoce el sentimiento por lo que alcanza a ver en el aparador de las tiendas departamentales, con lo que ve por la televisión, pero experimentarlo será una aventura que espera con ansias.
Entre los dedos gastados, algunos sin uñas y su apariencia gris verdosa no pasa desapercibida entre los mortales aquellos que la discriminan con demasía enfrentándose  a las miradas de atrocidad y el intento por su cuidado diario, le han deteriorado algo más que las ganas de encontrar algo que la haga sentir, en cualquier momento olvidara lo poco que sabe sobre los papeleos y dejara salir su lado salvaje para pretender no perder lo que el destino le arrebato... el amor.