8.10.14

He entendido otro concepto de amor, el amor de la vida.

A solo unas cuantas semanas en que termine la universidad, y comisionada a pensar en las dedicatorias, papeleos, agradecimientos, me encontré con las personalidades que adore, cuide y a pesar que no siempre pude ayudar, intente estar al pendiente, valorando desde la etapa de mi vida mejor vivida, hasta la actualidad. 

    Desde hace más de cinco años he debatido en mis adentros ¿qué es el amor? y a pesar de definirlo como impalpable, infinito, cambiable, y sin imagen propia; salto la frase el amor de mi vida, entonces sujeta a varias interpretaciones ajenas a mi conseguí mi propia construcción.
    Al principio presumí que la vida es un elemento,  sin ella  seriamos peor que indiferentes a los demás, es peor que no existir,  es peor que la nada, el tener conciencia de no existir es un estado, digamos que es una clase de estatus, un tanto desagradable pero perceptible, el no vivir es el nivel -1, quedar en lo más cercano al limbo, con esto consolido lo significante que es para la humanidad o por lo menos a mí lo que es la vida,  sin características específicas, la vida es la vida y todos merecemos una, hacer algo digno depende de cada individuo.
   Los amores de la vida, las premisas inmediatas fue qué declarar a un integrante de este mundo como el único amor de la vida es un tanto intransigente, puesto que deberías pasas toda tu vida amándola para ratificar que lo fue, dubitativa en algunos aspectos por la escabrosa esencia que es preguntar estas dudas al denominado y denominador de tal título, pause mis análisis por años, sin embargo considere retomarlo cuando el amor y las ansias por demostrarlo provocaban que el sentimiento saltara de mi pecho, tanto como de mi cerebro.
   La posibilidad de esperar toda una vida para que en el lecho de muerte, proporciones el título de amor de la vida, es rebuscado, puesto que se atraviesan  miles de variables, considerar los aspectos sociales, es decir seguir con las convenciones de la sociedad que te rodea y de la mismas forma cumpla con las características personales, es ridículo, como lo sabemos el amor es un sentimiento diferente para todos los actores de la sociedad; por tanto esperar la aprobación de cada uno de ellos es impráctico, otro impacto es el considerar que por estar en compañía de la misma persona toda una vida no la califica como el amor; estableciendo una paradoja que sin vida no hay amor y sin amor no hay vida, podemos romperla como los aun existentes matrimonios arreglados, que a pesar de ser amigos profundos sin un amor similar al sentimiento que se le tiene a la vida no llega a ganarse ese calificativo.
   El amor llega a ser inocente, y para la autora de este texto es infinito, es aquí donde llega mi definición, llegar a denominar a una persona como “Amor de mi vida” es como siempre se le ha considerado, de profundo significado, y gran carga emocional, en el que se comparte una responsabilidad no dé misma carga pero con el mismo alcance, el poseedor de este título corresponderá acorde con lo que para él represente, mientras que el calificador, encausa un compromiso, no solo ante la sociedad que  siendo franca en este punto se encuentra a la deriva por la variedad de opiniones ya establecidas, es aquella unión que sin pedirla se queda sellada y depende únicamente de él, reiterar y demostrar sus verdadero amor.
Nombrar a alguien, es deslindarse de la posesión de esa alma, es jurarle amor eterno, es ayudarle sin sacrifico, pero con gusto en cada momento, designarle lo evoca al recuerdo infinito, a la promesa del perpetuo brillo en los ojos, pero el amor no conoce sexo, ni relación, con ello me refiero que puedo amar a mis amigos, respetar sus identidades, actos y personalidades.
Para finalizar, decir “eres el amor de mi vida” es un pacto equiparable a la vida con la persona tal como la conoces ahora, y tan finita como la vida misma, la creación de mi significable llega con el gusto de tener algo más que familiares, o a los mismos, que me enorgulleciera tener.


 A los amores de mi vida.
Gracias a todos los incidentales de mi vida, pero gracias eternas a lo que pasaron a ser un personaje más en historia, a los que están conmigo gracias.