12.1.15

Y ese fue mi 2014.

Tras la sangre coagulada entre las encías de mis conocidos, entre las astilladas críticas, de palabras sedimentadas en la garganta, esculpidas como lanzas, se vomitan todos los comentarios guardados de apoco.

   Brotando los colmillos por las comisuras de los labios, hambrientos y cansados de tanta guardia se aglutinan las intenciones mundanas de los que nunca etiquete, por el posible miedo a ser nombrada, guarde silencio.

   Con los ojos sobresaltados ante la impactante duda, si su saliva volcánica incendia sin pasividad alguna un amor académico, que es lo que esconde sobre lo que a momento es el hijo más grande que creo en base al sueño por el que he luchado.

   Entre la rapiña y el  sonido de roer  huesos se quiebran las estructuras, ratifican mi baja tolerancia y mi nula confianza a los que blasfemaron tener pleno conocimiento de algo más que lo piensan todos los días.



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