11.8.14

Y un día.

Deambulaba como todo ser humano ensimismada entre el universo de problemas que suelen tener, entre las risas, chimes y burlas de ocasión se adornaba el camino a regreso a casa, y de pronto como si un pantano nos rodeara un fuerte y musculoso brazo apareció para sacudirme a la realidad.
-Un día de estos te atropellan
-De algo debo morir
Acostumbrada al poco trato que tengo en el círculo masculino siempre delimito sin querer una delgada pero bien determinada línea en mi relaciones con ellos, no es que no los considere de mi afecto puesto que tengo dos mejores amigos hombres,  simplemente mi estado natural es ese, mi psicólogo acredita que mi actitud es respuesta  a la atormentada relación con mi padre.
-Bajita pero con un carácter del demonio.
Nunca note la presencia de ese mortal, que me acompañó en grandes retos, jamás percibí que era importante para unos ojos aceitunados, y si no fuera por ese día jamás lo habría notado.
-Tú me gustabas pero aun usando lentes no me prestas atención, para ti solo la escuela y los amigos que ni siquiera están aquí contigo.
Comprendo que mi reacción no era la esperada por ese grupo de hienas sedientas de palabras agusanadas, blasfemias y actitudes corrientes; la respuesta fue peor,  solo lo ignore como si no interesara, cual robot me colgué la mochila para correr a la junta del equipo solo recuerdo que respondí:
-Lamento decepcionante.
La lluvia de la tarde limpio todo rastro de interés de parte de él y con el tiempo las huellas de zapatos mojados solo mostraban un par que no recapacitarían su respuesta hasta que el primer escalón del camión fuera tocado por uno de ellos. En el adormilado cerebro brotaban ideas como: El último día de clases… ¿tenías que mostrarte tan fría?... un mensaje no lo arreglará todo, que maldita.
Tras una serie de meses vacacionales y atormentarse en cómo arreglar un problema que tenía como imaginantes respuestas y hasta espectadores. Con un color de amor en el corazón y el breve descubrimiento de sus sentimientos hacia él, perdió la cordura al observar la invitación de boda junto con una nota que inexplicablemente provoco una lluvia más fuerte que la de aquel verano.

-Después de que corrieras la encontré bajando del camión. 

1 comentario:

Unknown dijo...

Me gustan las historias que tienen la intención narrativa de abordar emociones más que situaciones. Creo que a través del descubrimiento del ser se pueden tejer obras inolvidables.
Tu habilidad es muy cautivante.
Un abrazo.

Publicar un comentario

Dejame saber tu sentimieto a leer este texto :]