Deambulaba como todo ser
humano ensimismada entre el universo de problemas que suelen tener, entre las
risas, chimes y burlas de ocasión se adornaba el camino a regreso a casa, y de
pronto como si un pantano nos rodeara un fuerte y musculoso brazo apareció para
sacudirme a la realidad.
-Un día de estos te
atropellan
-De algo debo morir
Acostumbrada al poco trato
que tengo en el círculo masculino siempre delimito sin querer una delgada pero
bien determinada línea en mi relaciones con ellos, no es que no los considere
de mi afecto puesto que tengo dos mejores amigos hombres, simplemente mi estado natural es ese, mi psicólogo
acredita que mi actitud es respuesta a
la atormentada relación con mi padre.
-Bajita pero con un carácter
del demonio.
Nunca note la presencia de
ese mortal, que me acompañó en grandes retos, jamás percibí que era importante
para unos ojos aceitunados, y si no fuera por ese día jamás lo habría notado.
-Tú me gustabas pero aun
usando lentes no me prestas atención, para ti solo la escuela y los amigos que
ni siquiera están aquí contigo.
Comprendo que mi reacción no
era la esperada por ese grupo de hienas sedientas de palabras agusanadas, blasfemias
y actitudes corrientes; la respuesta fue peor,
solo lo ignore como si no interesara, cual robot me colgué la mochila
para correr a la junta del equipo solo recuerdo que respondí:
-Lamento decepcionante.
La lluvia de la tarde limpio
todo rastro de interés de parte de él y con el tiempo las huellas de zapatos
mojados solo mostraban un par que no recapacitarían su respuesta hasta que el
primer escalón del camión fuera tocado por uno de ellos. En el adormilado
cerebro brotaban ideas como: El último día de clases… ¿tenías que mostrarte tan
fría?... un mensaje no lo arreglará todo, que maldita.
Tras una serie de meses vacacionales
y atormentarse en cómo arreglar un problema que tenía como imaginantes
respuestas y hasta espectadores. Con un color de amor en el corazón y el breve
descubrimiento de sus sentimientos hacia él, perdió la cordura al observar la
invitación de boda junto con una nota que inexplicablemente provoco una lluvia
más fuerte que la de aquel verano.
-Después de que corrieras la
encontré bajando del camión.
1 comentario:
Me gustan las historias que tienen la intención narrativa de abordar emociones más que situaciones. Creo que a través del descubrimiento del ser se pueden tejer obras inolvidables.
Tu habilidad es muy cautivante.
Un abrazo.
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