Ha
pasado de mí...
Se
anula entre la esperanza carcomida de mi alma.
Me
descompongo y los podridos desperdicios de mi ser se desvanecen en mis ojos.
Mi momento de esplendor ha pasado ahora ciento
la viscosidad de mis viseras fundiéndose entres la saliva y lágrimas.
Hundida
entre el lodo, observo con lo poco de mirada que me resta, el escaso peso de mi
cuerpo entrando a la mezcla biológica.
Ahora
soy apetitosa a los gusanos, luz, soy el alimento de una vida.


